Vivir un verano con energía y cuidado para tu salud es posible, incluso cuando convives con una enfermedad crónica. Soy Gloria Valle, coach experta en gestión emocional y paciente crónica, y hoy quiero acompañarte para que respetes tu ritmo, disfrutes tus hobbies y vivas esta temporada sin agotarte ni sentirte culpable.


Iba a ser un día perfecto: mar, brisa, paseo hasta el faro. Un plan bonito, de esos que suenan a verano y amor. Pero no fui. No porque no quisiera, sino porque no podía. Mi cuerpo no me acompañaba. Y convivir con una enfermedad crónica también es esto: aprender a cancelar planes, aunque duela.

Y cuando cancelas, llega la culpa.

Y detrás de la culpa, el miedo:
“¿Y si se cansa de esto?”
“¿Y si piensa que soy una carga?”
“¿Y si se decepciona otra vez?”

No era el cuerpo lo que más dolía, era la cabeza. Era el miedo a no ser suficiente, a perder por no poder.
Podría haberme forzado, sonreír para la foto, fingir energía y volver a casa hecha trizas. Pero no lo hice. Esta vez me quedé. Conmigo. Con mis lágrimas. Con mis preguntas.

Y desde ahí, escribí. Lo solté. Lo abracé. Me di el permiso de sentir, y se lo conté a la persona con la que iba a compartir el día. No fui al faro, pero fui a mí. Y me encontré. Sin juicio. Sin disfraz. Con verdad.

¿Cómo se sostiene esto en el día a día viviendo con una enfermedad crónica?

Aquí te dejo tres claves que me ayudan —como coach y como paciente crónica— a vivir un verano más honesto, sin agotarme ni sentir culpa:


1. Escucha tu energía real
Hazte estas preguntas sin juicio:

  • ¿Cómo me siento hoy?

  • ¿Qué me recarga, me da energía, me serena?

  • ¿Qué necesito soltar porque me pesa, me asfixia, me llena la cabeza, estomago e intestino?

Ser coherente con tus respuestas es empezar a cuidarte de verdad.


2. Haz planes que te nutran (no que te expriman)
No tienes que hacer lo que toca, sino lo que te ayuda:

  • Leer en calma

  • Una siesta

  • Llamar a quien te sostiene

  • Decir: “Hoy no, gracias”

  • Cambiar un paseo hasta el faro por una peli que te haga soltar, sonreír, disfrutar de tu descanso

El verano también puede ser una pausa, no una maratón.


3. Pon límites con amor, hacia dentro y hacia fuera
Frases como:

  • “Hoy no puedo.”

  • “Gracias por entender que necesito descanso.” pueden proteger tu salud y también tus vínculos.


Si este texto te remueve, si te ves en él, si no sabes por dónde empezar a priorizarte, mi cuaderno “Conociéndome para aceptarme, respetarme y cuidarme todos los días de mi vida»  puede ayudarte.
Es como una brújula emocional para esos días en que no puedes más. O no sabes cómo cuidarte.
Lo he creado desde lo vivido y lo aprendido.

💬 ¿Te has sentido así alguna vez?
Puedes escribirme o contármelo en comentarios. Estás en casa.

 

0
    0
    Carrito
    Carrito vacío Volver