“Vive sin miedo, no pienses en negativo…” ¿Cómo actuar ante el miedo a una recaída de mi enfermedad?.

¿Qué tenga actitud positiva ante una recaída de mi enfermedad?¿pero de que me está hablando? Como se nota que está más sano que una manzana! No tiene ni idea de lo que es esto…

Esos fueron algunos de los pensamientos que invadieron mi mente cuando por primera vez alguien me dijo lo que sin duda has escuchado tú también en más de una ocasión: “la actitud lo es todo, anímate, se optimista”.

Como paciente de varias enfermedades crónicas, entre ellas la enfermedad de crohn diagnosticada en el año 2000, conozco muy bien todos los pensamientos que genera el hecho de que al diagnosticarnos nos digan la palabra “crónico”, o “no tiene cura”, o “de esto no te mueres pero vas a vivir con ello”…incluso la frase que Gema, una enfermera a la que guardo un gran cariño, con su mejor intención (prepararme como mejor supo, para lo que ella sabía que podría pasar) me dijo el día que después de dos meses, por fin me iba a casa: “Gloria me alegro de que te marches, pero no te hagas muchas ilusiones, lo normal es que tengas un brote igual o peor en unos años”.

Ufff, en ese momento, yo me iba a casa y era lo único que me importaba, estaba feliz y nada iba a empañar ese momento. Eso fue lo que me dije para acallar a la que sin duda fue mi compañera de viaje durante muchos años, la emoción del miedo.

PALABRAS: DEJAN MÁS CICATRIZ QUE UNA INTERVENCIÓN QUIRÚRGICA

Sí, esas palabras se quedaron ahí, en algún lugar de mi inconsciente y me hicieron durante muchos años estar en alerta, en un observar de forma constante mi cuerpo, los dolores, las veces que iba al baño, la consistencia y color de las heces…sentía un miedo tremendo a que se cumpliera el pronóstico de Gema.

Así que decidí tomar todas las medidas necesarias y más. Bueno “decidir” es mucho decir, porque realmente yo no era consciente de PARA QUÉ, estaba actuando así (cuidado excesivo de la alimentación, de las horas de sueño, informarme tanto de la enfermedad que llegué a saber tanto como los médicos, y más de lo que podía asimilar (digerir) en ese momento…). Fue tal la experiencia que dedico un artículo al estar enfermo aún estando en fase de remisión.

Estaba en modo automático, dejando de vivir la vida y disfrutar de la remisión de la enfermedad, para entrar en un bucle de hábitos aparentemente saludables físicamente, que me generaron un sentimiento de supervivencia, de sobrevivir. Un sentimiento de estar enferma todos los días, sin respiro, cuando todo era relativamente normal y me encontraba mucho mejor físicamente de lo que mi mente me permitía ver.

LO QUE MI MENTE ME PERMITE VER, OIR, SENTIR…VIVIR.

¿Curiosa la frase no crees? Pues es tan real como que nos pasa a todos, tengamos o no una enfermedad crónica.  Los pensamientos que tenemos nos nublan la visión, adormecen nuestros oídos, distorsionan todos nuestros sentidos, porque llegan a generarnos estados de depresión y/o ansiedad.

Un ejemplo para que te reconozcas en situaciones en las que te ha pasado:

  • “No recuerdo ni cómo he llegado, venía pensando…y cuando me he dado cuenta ya estaba”
  • “Perdona, repítemelo, tenía la cabeza en otra parte y no te he odio”
  • “No le tomo ni sabor a lo que estoy comiendo, estaba pensando en …”

¿Te reconoces en alguna de estas frases? Estoy segura de que sí, porque todos tenemos días o momentos en que la carga mental nos llega a sobrepasar, nuestros pensamientos toman el control de nuestra vida: “no puedo pensar en otra cosa”;  “no puedo pensar en nada”; “¿qué pasará si este tratamiento tampoco funciona?”; “no puedo ponerme con un brote ahora, justo ahora que…”; … nos atormentamos, porque todo ese conjunto de pensamientos son “tóxicos”, “no sanos” para el bienestar emocional, y por ello el físico.

CÓMO NOS HABLAMOS, LOS PENSAMIENTOS QUE TENEMOS, MARCAN NUESTRA ACTITUD, si quieres saber más, te cuento en el siguiente artículo. Nos leemos pronto!