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Cuantas veces escuchamos esa pregunta o nos la realizamos nosotros mismos, respecto al trabajo, a un amigo, a la pareja…hasta a una prenda de vestir en un escaparate, “¿merece la pena?”.
¿Y si cambiásemos esa pregunta y nos hiciéramos la siguiente?:
“¿Que quiero yo, que valgo yo, que merezco yo?”… Yo quiero ser feliz, valgo la alegría y merezco todo lo que me haga ser feliz y me aporte alegría. Es un reconocimiento a MI, no valorar un trabajo, un bien material, una amistad, una relación vista como algo propio, nada más lejos de eso…ese trabajo, ese bien, esa amistad, esa relación puede ser perfecto o perfecta para otra persona, y por supuesto “valdrá la alegría” para esa persona.
Tomate un tiempo, reflexiona sobre todo lo que tienes en tu vida que quieres, que te aporta felicidad, alegría…todo aquello de lo que te crees merecedor o merecedora (porque lo vales, por supuesto, reconocetelo); y ahora piensa en aquello que no te hace tan feliz, que no te aporta tanta alegría, ¿estás conforme con ello? Puede que sí, puede que tu trabajo, tu familia, … no sean el ideal (lo ideal no existe, lo proyectamos nosotros, lo idealizamos…hay que crearlo) pero si te generan un sentimiento de “valor” (amor, reconocimiento, seguridad, confianza…) los pequeños sin sabores que tengan no te restan aportando esa alegría, ese “están en mi vida porque yo los elijo, porque yo lo valgo, lo merezco”; pero si piensas en aspectos de tu vida y sientes que afloran en ti sentimientos de pena, tristeza, miedos, …de forma continuada, entonces sí, reflexiona bien sobre ello y decide si quieres que “merezcan tu pena” y convertirte en una persona apenada, con esa carga, o quieres convertir esos sentimientos en alegría, ilusión, felicidad…porque “merezco un trabajo con el que disfrutar”, “merezco una familia/amigos que me den seguridad, confianza, amor”…
Tenemos el poder de decidir qué y cómo queremos vivir nuestra vida. Y sí, algunos me diréis, “¿tal como está el mercado laboral, yo voy a dejar un trabajo en el que no disfruto sin más?”, no es la reflexión que comparto con vosotros, si no más bien la que os decía en mi artículo https://com-partiendo.es/reflexiones/cambie-mi-pensamientoy-mi-destino-cambio/
Si no te gusta donde estás, lo que sientes… comienza a moverte para estar donde tu quieres.
La reflexión que quiero compartir con vosotros hoy es esta:
No vivas porque creas merecer la pena, vive porque mereces la alegría.

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