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A menudo los que padecemos una enfermedad crónica, nos centramos tanto en nosotros, en nuestro dolor físico, en nuestras emociones (tristeza, miedo, rabia…) y nuestros pensamientos (por qué a mi…, quiero volver a ser quien era, o poder hacer esto o aquello…) que olvidamos lo que pueden sentir los demás. Los que nos rodean y nos quieren, sufren con nosotros, pero igual no nos lo dicen porque no quieren hacernos sufrir más…y entramos en un bucle: falta de comunicación.

Podemos centrarnos por exceso o por defecto, sí, a veces podemos necesitar expresar todo lo que estamos sintiendo, y lo hacemos sin más; otras, por no preocupar, por no querer generar mal estar, o rechazo…sentimos esa necesidad, pero no lo hacemos. En ambos casos, aunque pensemos que no, existe comunicación (verbal y/o no verbal) que afecta a todas las partes.

¿Hablas con tu familia, pareja y amigos de lo que sientes?

Genial, porque todos, enfermos y no enfermos tenemos sentimientos y pensamientos que necesitamos desahogar, para poder liberarnos, soltar y conseguir seguir adelante sin cargas.

Pero eso no significa que traslade todo mi mal estar al otro para sentirme mejor y olvidarme de que la otra persona, enferma o no, está viva, luego piensa, siente, vive…y puede estar en ocasiones pasándolo igual o peor que yo. Esto siempre es así, todos tenemos nuestra situación y momentos en la vida, en el día a día…

“A quien juzgue mi camino, le presto mis zapatos”.

¿Cuántas veces al día expresas cómo te sientes a las personas que te rodean?

Ojo, no hablo solo de verbalizarlo, las palabras no son siempre lo que más expresan, a veces una mirada, o la ausencia de ella; un abrazo o la ausencia de este; una sonrisa o una mueca…todo lo que nuestro lenguaje no verbal transmite, también llega a los demás, y nos llega de ellos (bien o mal interpretado). Por eso lo ideal es que nuestro lenguaje verbal y lenguaje NO verbal vayan de la mano. Por ejemplo: un “te quiero” lo respalde un abrazo, un beso, una mirada y/o una sonrisa.

E igual de importante, ¿cuántas veces al día preguntas a los demás como se sienten ellos?

La importancia de una comunicación eficiente: Empatia-Asertividad

Para los enfermos de crohn y colitis ulcerosa es vital que nuestro entorno conozca y comprenda lo que estamos sintiendo, porque nuestros síntomas son “invisibles” y eso dificulta al resto poder comprenderlo. Pero tenemos que tener la capacidad, y esto es algo que enfermos  y no enfermos debemos aprender, de comunicarnos desde la asertividad y empatía.

Denominamos asertividad a la forma adecuada de comunicarnos y enfrentarnos a las situaciones sociales, expresando abiertamente nuestras opiniones, deseos y/o sentimientos. La persona que responde no-asertivamente tiende a esconder los sentimientos y tensiones y a experimentar emociones tales como miedo, ansiedad, culpa, depresión, fatiga o nerviosismo. Externamente los sentimientos no son expresados verbalmente.

Existen los Derechos Humanos Asertivos:

  1. A ser tratados con respeto y dignidad.
  2. A tener y expresar los propios sentimientos y opiniones.
  3. A ser escuchados y tomados en serio.
  4. A juzgar mis necesidades, establecer mis prioridades y tomar mis propias decisiones.
  5. A decir NO sin sentirme culpable
  6. A pedir lo que quiero.
  7. A cambiar
  8. A cometer errores
  9. A hacer menos de lo que humanamente somos capaces de hacer.
  10. A pedir información y ser informado.
  11. A obtener aquello por lo que pagué.
  12. A decidir no ser asertivo.
  13. A ser independiente.
  14. A decidir que hacer con mis prioridades, tiempo… sin violar el derecho de los otros.
  15. A tener éxito.
  16. A gozar y disfrutar.
  17. A mi descanso y aislamiento.
  18. A superarme, aun superando a los demás.
  19. A hacer cualquier cosa (ajena a la lógica y la razón), mientras no violemos los derechos de los demás.

Estos derechos son míos, y tuyos, es decir, para que exista una buena relación y comunicación hemos de ser conscientes de que ambos tenemos derecho a ello, no puedo exigir “ser escuchado y tomado en serio” si no soy capaz de “escucharte y tomarte en serio”.

¿No es fácil verdad? ¿Cómo, cuando me siento mal, cansando, con muchos dolores…todo en mi interior, porque mi enfermedad no se ve externamente (así de tímido es el crohn y la colitis ulcerosa) puedo ejercer mi derecho a “descanso y aislamiento” sin sentirme mal por ello; por cancelar un plan con mi pareja, con mi familia, con mis amigos…?

O ¿cómo digo en el trabajo, “no puedo ir a trabajar, humanamente es superior a mí” (derecho número 9)…?

Todo ello ejerciendo mi derecho “A no sentirme culpable”…(derecho número 5).

Pues lo es, solo es cuestión de trabajar en ello, como todo en esta vida, querer es poder.

Te invito a qué pienses:

  • las respuestas a la preguntas de los ejemplos anteriores, ¿las obtienes de los demás o las presupones?
  • ¿con quién si ejerces esos derechos?
  • ¿con quién no, pero sí te gustaría hacerlo?, ¿qué te lo impide?
  • ¿cuáles de estos derechos te son más difíciles de respetar contigo mismo?,
  • y piensa si son los mismos que te cuesta respetar en las personas que te rodean.