loader image

“Da tu primer paso ahora, no importa que no veas el camino completo. Solo da tu primer paso y el resto del camino irá apareciendo a medida que camines”
Martin Luther KingEmprender

¿Cuántas veces esa emoción que tampoco nos gusta, el miedo, nos ha dado grandes satisfacciones? ¿Cómo? Estaréis pensando…pues sí, sigue leyendo y comparto contigo mi experiencia.
Si reflexiono, todos los momentos en que no sabía si ir o no ir, hacer o no hacer, decir o callar, … era el miedo quien me paraba, me frenaba en seco y eso me producía “miedo al miedo”, y mermaba mi autoestima cada día un poco más, paralizándome más y más. Me sentía tan pequeñita que no tenía sentimientos ni pensamientos positivos… todo se me hacía un mundo.
De repente, un día, me lo explicaron: el miedo, al igual que cualquier otra de las emociones que tenemos, no es malo, hay que sentirlo, pensar qué me lo está provocando…¿para qué?, justo para eso, para moverme, para que no me quede quieta. Os pongo un ejemplo que seguro me explicaré mejor:
Hace unos años tenía una gran pena, tristeza, rozando la depresión y la ansiedad y no quería escuchar todos esos sentimientos. Todos ellos me los estaba provocando el miedo. Miedo a ejecutar una decisión que rondaba mi cabeza y que me quitaba el sueño y la salud. Dejar un trabajo. “Cómo vas a dejar el trabajo, tal como está el panorama. No puedes”. Esa frase se repetía una y otra vez en mi cabeza, mientras que mi corazón deseaba salir de allí pasara lo que pasara. Y un día escribí, … escribí a mi miedo (a mí), una carta en la que me reconocía la valía que tenía, la capacidad de superación que en otras ocasiones había tenido y por otro lado, ¿de qué me servía estar trabajando y ganar dinero, si mi miedo me estaba afectando tanto a mi salud que no tenía fuerzas para salir con amigos, para organizar una cena en casa, para irme de fin de semana…?; trabajaba de lunes a viernes y el fin de semana lo pasaba en la cama recuperándome para poder afrontar de nuevo la semana siguiente…miedo-pena-depresión-miedo…entré en un círculo que solo yo podía romper. Y entonces lo vi, poco a poco, “ve poco a poco y todo irá fluyendo, irás haciendo el camino” .
Mi primer paso era dejar de tener miedo, es decir, dejar el trabajo. Solo el hecho de tomar la decisión me dio tal grado de liberación, que sentí en mucho tiempo el aire entrar en mi cuerpo…RESPIRAR, lo había olvidado…y respirando fui dando pasos, sin miedo, liberada y creando mi realidad, com-partiendo.es forma parte de ese camino.
Camina, no te pares…aunque a veces sientas que no hay camino, lo hay, cada día comienzas uno, el que tú decides.

[sgmb id=»4″]