SOBRE MÍ

Coach especializada en enfermos crónicos,

 

te ayudo a vivir con la enfermedad.

SOBRE MÍ

Coach especializada en enfermos crónicos, te ayudo a vivir con la enfermedad.

 Gloria Valle Barco

Soy Gloria Valle Barco, una mujer apasionada por y para la vida. Me encanta la música, la lectura, la naturaleza, perderme en un pequeño pueblecito donde no exista más ruido que el de mi propia respiración y coger ese aire puro y sentirme VIVA.

Soñadora, luchadora, valiente, muy sentimental y con mucho carácter.

Mi familia y mis seres queridos son el gran pilar de mi vida.

Lo son desde siempre, pero yo tomo conciencia de ello de una manera muy especial, en el año 2.000, cuando después de meses de gravedad me diagnostican una enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad de Crohn. La primera de las enfermedades crónicas que tengo y por ello puede que la que más me enseño y me llevó a mi profesión.

Después llegaría el diagnóstico de un hipotiroidismo rebelde y hace unos años, fibromialgia.

Soy Gloria Valle Barco, una mujer apasionada por y para la vida. Me encanta la música, la lectura, la naturaleza, perderme en un pequeño pueblecito donde no exista más ruido que el de mi propia respiración y coger ese aire puro y sentirme VIVA.

Soñadora, luchadora, valiente, muy sentimental y con mucho carácter.

Mi familia y mis seres queridos son el gran pilar de mi vida.

Lo son desde siempre, pero yo tomo conciencia de ello de una manera muy especial, en el año 2.000, cuando después de meses de gravedad me diagnostican una enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad de Crohn. La primera de las enfermedades crónicas que tengo y por ello puede que la que más me enseño y me llevó a mi profesión.

Después llegaría el diagnóstico de un hipotiroidismo rebelde y hace unos años, fibromialgia.

Sin duda lo que para mi entorno sigue sigue siendo más desconocido menos visible es la enfermedad de crohn. Por eso y porque fue para mí un punto de inflexión en mi vida, va a ser la que os cuente en mi historia, pero os aseguro que toda enfermedad crónica despierta en todos nosotros, pacientes y familiares/amigos, los mismos pensamientos, emociones, conductas…

Para aquellos que aun no saben lo que es la enfermedad de crohn, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, os dejo este enlace de la FEAD (fundación española del aparato digestivo).

Si te sientes reflejado en mi historia, ya tengas crohn, colitis ulcerosa, cáncer, esclerósis, fibromialgia…o cualquier enfermedad crónica, bienvenido, estás con alguien que ha vivido lo que tú, te entiende, comprende y te ofrezco mi ayuda para que consigas vivir la vida que deseas. Porque si yo puedo, tu también.

Sin duda lo que para mi entorno sigue sigue siendo más desconocido menos visible es la enfermedad de crohn. Por eso y porque fue para mí un punto de inflexión en mi vida, va a ser la que os cuente en mi historia, pero os aseguro que toda enfermedad crónica despierta en todos nosotros, pacientes y familiares/amigos, los mismos pensamientos, emociones, conductas…

Para aquellos que aun no saben lo que es la enfermedad de crohn, una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, os dejo este enlace de la FEAD (fundación española del aparato digestivo).

Si te sientes reflejado en mi historia, ya tengas crohn, colitis ulcerosa, cáncer, esclerósis, fibromialgia…o cualquier enfermedad crónica, bienvenido, estás con alguien que ha vivido lo que tú, te entiende, comprende y te ofrezco mi ayuda para que consigas vivir la vida que deseas. Porque si yo puedo, tu también.

Mi historia

Si no padeces, no la sientes, si no la sientes, ¿cómo me entiendes?

La enfermedad lleva el apellido del doctor que la diagnosticó, pero no la padeció. Como enferma de Crohn y colon irritable (llevo dos de tres EII), me he preguntado muchísimas veces como explicar que se siente.

Primero por los médicos, que se veían ante un caso grave, relativamente novedoso para ellos y me pedían que describiera mis síntomas FISICOS (nunca preguntaron ni preguntan por los emocionales) .Yo siempre digo que en la fase de brote mis síntomas son el sentir de un cuchillo que me desgarra por dentro y un fuego inmenso que me quema y consume.

En segundo lugar, quería poder explicarlo a mi familia, aunque no del todo, porque no quería que sufrieran más, pero era absurdo, ya sufrían, y el miedo a lo desconocido que teníamos TODOS, alimentaba esa debilidad emocional que vivimos.

¿Si no puedes sentir lo que siente la otra persona, como puedes saber qué necesita oír, escuchar, o más aún, qué no necesita oir, oler, ver…?

El dicho “ni siente, ni padece”, aquí es aplicable a todos los médicos, incluido quien la diagnosticó, a quienes doy mi agradecimiento, sobre todo a mi equipo médico del año 2.000, sin quienes seguramente no estaría viva. Pero he comprobado que si no lo padecen, no lo sienten y por ello, no llegan a dar toda la ayuda que necesitamos.

Como personas, somos mucho más que nuestro intestino. Lo demostramos desde antes de que nos diagnostiquen, cuando ya nuestra salud EMOCIONAL, empieza a empeorar tan rápidamente o más que la física, sin que nadie repare en ella.

La enfermedad del despiste…un, dos, tres, al es-crohn o qué es?

En mi caso, pasé casi un año de médicos en los que me decían que eran gastroenteritis, sangrado por hemorroides, nervios, ansiedad…pero era obvio que algo mucho más grave se estaba apoderando de mí y no le daban la importancia que ya empezaba a tener. Me limitaba mi vida diaria. Por fin, con 24 años me ve un especialista, y tras un tacto rectal me dice lo que yo ya sabía “Gloria, esto es serio y grave, ¿has venido sola? Tenemos que pedir una ambulancia y te ingresamos, tienes la enfermedad de Crohn o un cáncer”. Mi respuesta, que jamás había oído hablar de la enfermedad de Crohn fue “pues espero que sea cáncer, ¿no?”. No me contestó…

Ahí empezó una guerra que fui salvando batalla a batalla, día a día. Durante dos meses de hospitalización (en mi primer ingreso) en los que oyes de todo y te dicen “no podrás, no volverás a…, pero tranquila que de esto no te mueres”, tienes tal dolor físico que sientes que es cierto todo lo que te dicen “no volveré a ser yo otra vez”, y lo peor aún, tienes momentos en los que quisieras morir (por ese dolor, por ese sufrimiento, porque te llenan de miedos y te dicen que tendrás episodios de repetición más o menos frecuentes…).

Y eso es cierto, la enfermedad me cambió, por momentos fui solo eso, una enferma, me dejé comer por ese sentimiento victimista de “pobre de mí…” y todo lo que me habían dicho fue cobrando tal fuerza que no solo sentía dolor físico, estaba herida emocionalmente.

Con el intestino abierto y las emociones a flor de piel.

Antes de la enfermedad, era muy cantarina, alegre, bailaba lo que me echaran, hablaba muchísimo, reía constantemente…todo eso durante un tiempo se apagó en mí. Por supuesto tenía motivos, ¿no?:

– Con 24 años postrada en una cama, llena de cables, sondas, alimentación parenteral, con morfina en vena y aún así tener tal dolor que llegué a decir “si es cierto que esto va a ser así, prefiero morirme ya y no sufrir más, ni yo ni vosotros papá”. Ese día el que estaba conmigo era mi padre. MIEDO

– Hospitalizada dos meses en los que llegado el punto de gravedad se prohibieron visitas, con lo que me sentía sola, “solo” mi familia podía estar conmigo. GRACIAS porque no os separasteis ni un minuto de mi lado y el que lo hicisteis os llenaba de miedo. SOLEDAD, TRISTEZA, INCOMPRESION

– Con una debilidad física, vivida en mí, en mi cuerpo y que emitía hacia el exterior; y una debilidad emocional que se iba anclando en mí, pero que me venía del exterior. Los mensajes del equipo médico, sus caras de preocupación, hablar delante de mí cuando pensaban que no los oía, … todo eso que acentúa tanto el miedo, la tristeza, la frustración…la pérdida de mi vida…y la de mi familia que sufrían directamente todo. RABIA, ENFADO

Miedo, soledad, tristeza, enfado, asco, sorpresa…todas esas emociones estaban en mí, cada minuto, cada segundo. Por supuesto había otra muy importante, el AMOR, el que veía en mi familia volcada en mí, pero a su vez todas las emociones que he dicho antes, también estaban en ellos. Su amor hacia a mí les hacía sentirlas, y mi amor hacia ellos me hacía recomponerme para tratar de ponérselo menos difícil. Pero ¿el amor por mí? …, en esa etapa no lo tenía.

Yo decido vivir, crohn-tigo y croh-migo, juntos

Todo llega, cuando menos lo esperabas…y así ocurrió. Con una decisión VITAL que tomar, “Gloria estás muy mal, no podemos volver a meter las gomas, no lo soportarías, y la última vez que entramos lo que llegamos a ver antes de que la sangre empañara todo no pinta bien; decides tú, bajamos a quirófano y no podemos decirte cómo saldrás, o esperamos a que llegue la medicación que hemos pedido. Viene de EEUU, no sabemos lo que tardará aún, y tampoco podemos garantizarte nada”.

Vaya…volvían a darme poder, poder de decidir sobre algo así, jolín, no estamos nunca preparados para algo así, ni me prepararon tampoco, me lo soltaron sin más, haciéndome partícipe de la gravedad y de sus propios miedos, limitaciones…me explicaban que no sabían qué hacer y que decidía yo. VIVA LA MAYORÍA DE EDAD! Jaja. Decidí esperar a esa medicación. Ambas decisiones eran arriesgadas, opté por la que en ese momento menos me asustaba creo, y esperamos…

Fue un antes y después en esos meses. Los efectos secundarios fueron apareciendo poco a poco, después, cada día alguno. Unos más dolorosos y desagradables que otros, pero ya estaba hecha al dolor físico y anímicamente el haber dormido me había recargado la dosis de valentía perdida. VOLVIA A SENTIR QUE PODRIA RECUPERARME Y CON ELLO, MI VIDA.

Recuperé mi PODER EMOCIONAL

Os cuento brevemente, aunque resumir la evolución de 17 años es algo difícil.

Fueron años de mucha medicación, idas y venidas al hospital, aparición de nuevas enfermedades asociadas, pérdida de autoestima, amigos, trabajos… pero sobretodo momentos de no querer seguir, de pensar que no merecía la pena porque no podría tener la vida que quería. Hasta que un día, decidí que quería vivir, que seguía gustándome la música, la lectura, viajar…y mientras pudiera quería hacerlo, pero estaba llena de miedos que poco tenían que ver ya con mi enfermedad pues estaba en fase de remisión, y ahí descubrí el coaching como filosofía de vida, utilizando como herramienta la inteligencia emocional.

La fase de empoderamiento no ha acabado, va conmigo cada día. Porque la enfermedad está ahí, ahora en fase de remisión, pero las revisiones, las de los más de cinco especialistas que me llevan porque esta enfermedad, en mi caso, derivó en otras, hacen que no se olvide. Pero si deja de ser la protagonista de mi vida…

Es como cuando empiezas a conducir, que vas paso a paso, “espejos exteriores, interior, cinturón, altura del asiento…” y de repente un día “ups si ya he llegado a mi destino y con la música a tope y cantando…”. Igual. Aprendí a que la enfermedad va conmigo, no yo con ella, nos llevamos bien, nos entendemos, nos cuidamos y no es la protagonista de mi vida.

Esto lo logré entendiendo la herida emocional que me había causado, hasta donde lo había dejado calar y que quería cambiar eso. Y lo hice. ¿Cómo? Con mi proceso de coach y liberación emocional.

Y ahí lo supe, quiero ayudarte a ti, que sé por lo que has pasado, y estás pasando, a dar ese cambio que deseas dar en tu vida y que hasta hoy no has sabido, querido o podido dar.

Aquí estoy, para que lo des conmigo!

¿Necesitas ayuda?

¿Quieres emprender tu camino conmigo?

“Si tu también deseas volver a tener la gestión de tu vida, sentir que vives en equilibrio y serenamente, sin sentimientos de angustia, miedo, culpa… no lo dudes e inicia tu proceso de ese cambio que deseas de forma individual, a través de las sesiones o con más pacientes, como tú y yo, asistiendo a los talleres

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