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¿Sabías que la salud es una necesidad básica desde el punto de vista del coaching y la gestión emocional?. Y detrás de cada necesidad no cubierta aparecen las emociones…

              Necesidades Humanas (pirámide de Maslow)                                                           Principales Emociones

emociones enfermos cronicos

 

 

 

 

 

La salud está en esa base de la pirámide, cuando nos diagnostican una enfermedad todos sentimos miedo, tristeza, rabia…Si a la palabra “enfermedad” le añaden “crónica”, el peso de esas emociones puede ser una losa que nos impida avanzar y nos ancle a ese momento del diagnóstico y a todo lo que “enfermedad crónica” pueda sugerirle a cada uno.

Sí, “pueda sugerirle a cada uno”. Porque las palabras para cada uno van ligadas a unas imágenes, creencias, contextos y valores distintos. Seguro que conoces a mucha gente, cercana o no, que vive la enfermedad de una manera muy distinta. ¿Cómo puede ser que uno siga siendo tan vital, optimista, enérgico, simpático, activo… y otro no?¿si las palabras son las mismas? Pues tan “fácil” como aplicar la esencia de la PNL (programación neuro-lingüística). 

La PNL es un conjunto de métodos y técnicas destinadas a ser aplicadas en la vida cotidiana, para que la persona consiga los objetivos que desea en diferentes campos de la actividad humana, y mejore su calidad de vida.

Está basada en trabajar desde lo más inconsciente del ser humano, esas creencias y valores con los que vivimos desde hace años y que no cuestionamos porque nunca nos hemos parado ni a identificarlos. Por tanto dejamos que también de forma inconsciente despierten en nosotros sentimientos y emociones desde los que actuamos como un hábito, sin ser capaces en ocasiones de cambiarlo aunque sepamos que nos hace daño. 

¿Cuáles son tus valores de vida? ¿Los conoces? ¿Y qué creencias tienes respecto a ellos? ¿Cómo actúas ante momentos en los que se genera un conflicto de valores contigo mismo o con otros?

valoresdevida

Vamos a realizar un ejercicio para ayudarte a entenderlo y que puedas practicarlo:

  1. Identifica los cinco valores más importantes para tí. Recuerda que un valor de vida es ese pilar sobre el que te sustentas, aquello que es parte de tu ADN (puede ayudarte ver la imagen de arriba).
  2. Ahora ordenarlos para trabajar con el que es más importante para ti en este momento de tu vida.
  3. Reflexiona sobre si ese valor de vida lo vives igual en todas tus áreas (familia, amigos, trabajo, pareja, …) o hay matices importantes dependiendo de dónde y con quién estés. Tomate tu tiempo, puede que sientas que en ocasiones no ha estado, o ha generado alguna emoción en ti…anota todo con detalles, todos los que puedas (dónde, cuándo, con quién, qué palabras, sonidos, colores, olores recuerdas y por supuesto, qué emoción estabas sintiendo tú y en qué zona de tu cuerpo la sentías).
  4. Todos en un momento de nuestra vida hemos sentido enfado, rabia, tristeza, minusvaloración…es normal, ahora hay que entender ¿por qué?. 

Si recuerdas al inicio del artículo hablaba de que toda emoción nos habla de una necesidad no cubierta y bajo esas necesidades están nuestros valores y creencias. 

La emoción de enfado/rabia nos habla de cuando traspasan nuestros valores de vida (o los traspasamos nosotros) y/o vivimos un conflicto de valores. 

Ese conflicto se da cuando la percepción que tenemos de cómo estamos viviendo ese valor es contraria a la creencia que tenemos “programada mentalmente” desde que nacemos.

  • “Una persona enferma no puede trabajar”
  • “Los enfermos son dignos de compasión”
  • “Los enfermos necesitan el amor y apoyo de los demás”

He puesto ejemplos de creencias que yo tenía respecto a un valor de vida mío “salud”. No eran creencias que me beneficiaran, porque me llenaban de rabia, de enfado…¿Cómo podía ser si es lo que dice todo el mundo? Claro, no era todo el mundo, había un área de mi vida donde yo me sentía mucho más vulnerable: trabajo y amigos. Donde esos valores existían, por supuesto, nadie quería que yo estuviera enferma y sufriendo. Sin embargo, sus creencias sobre ello eran distintas a las mías y desde ahí viví con mucha rabia y enfado durante años, odiando a mi enfermedad y a los demás por algo tan “sencillo” como fue, poco a poco, aprender cuales son mis verdaderos valores de vida, MIS creencias respecto a ellos, como quiero vivirlos y a partir de ahí ser honesta y coherente con ellos. Respetando me y respetando los de los demás.

Todo cambió, comenzó a fluir…la rabia y el enfado se difuminaron poco a poco, día a día, sin darme cuenta llegue a un estado de paz y serenidad respecto a los valores de vida más importantes para mí.

Espero que este brevísimo ejercicio te ayude para comenzar a tomar consciencia de tus valores de vida, tus creencias y los conflictos en los que, de forma inconsciente, vives en piloto automático.