Hace unas semanas, en uno de los talleres que imparto, un enfermero hacía el papel de enfermo en una situación muy común que vivimos todos, pacientes y enfermeros. Esa en la que como pacientes de crohn, fibromialgia, esclerosis…o cualquier enfermedad crónica que produzca dolores físicos severos, llegamos a la consulta de inflamatoria intestinal, o reumatología…en un estado de urgencia, ansiedad…lo que nos genera un estado o actitud impaciente.

Desde ese estado emocional y sentimiento, impaciente, nos vamos a comunicar con el enfermero o enfermera, que por supuesto va a sentir en primera persona esa impaciencia, contagiándose de ella y pudiendo, como persona que es, llegar a ponerse como solemos decir “enfermo” por los nervios y estrés que le genera nuestra situación y la de todos los demás pacientes que tiene en la sala.

Cuando nuestra salud se resiente nuestras emociones afloran, pudiendo más que la razón, 

y desde ahí, desde la emoción nos comunicamos. 

Así pasó en el rol-play que realizamos en el taller, tal cual, la persona que hacia de enfermera, que además lo es, una gran profesional que cada día se encuentra con esa situación “pacientes impacientes” reconocía contagiarse de esa impaciencia, generándole estrés, nerviosismo y sentimiento de impotencia e incapacidad.

Curioso, ambos, paciente y enfermera o enfermero, con los mismos sentimientos y sin ser capaces de establecer una comunicación efectiva que genere la calma necesaria para ambos. ¿Porqué se produce eso?

Porque no todos los profesionales cuentan con los recursos necesarios para gestionar ese tipo de situación y ante esa falta de recursos tienden a simpatizar con lo que los pacientes les cuentan y transmiten emocionalmente, en lugar de empatizar con ellos para conseguir serenarles, serenarse y crear el entorno propicio para que se de la comunicación efectiva.

Muchas veces los pacientes reclamamos la humanización del equipo sanitario, en ocasiones con toda la razón. Ahora te hago esta pregunta, ¿cuántas veces tú como paciente empatizas y das el trato humano al personal que cuida de tu salud con los recursos que tiene a su alcance?.

Piensalo, ¿tu quieres estar enfermo?…¿crees que a la enfermera le es grato verte sufrir, impacientarte y sentir que no puede hacer más?.

Tan fácil como ser capaces de ponernos en el lugar del otro.

Como paciente, cuando trabajas ¿te gusta que quien depende de ti se muestre impaciente, te reclame o exija una atención inmediata y una solución?

Como enfermero, ¿cuándo estás en una situación que te genera miedo, dolor, ansiedad, preocupación, incomprensión…?¿la tienes?¿tienes esa situación?, ahora sientela, se te acelera el corazón, sientes una presión en tu pecho o boca del estómago? Si tuvieras que acudir a pedir ayuda, ¿tendrías la serenidad necesaria para hacerlo siendo paciente?

Podemos, todos, pacientes, enfermeros y enfermeras. Si gestionamos nuestras emociones, que es desde donde nos comunicamos, conseguiremos que esa comunicación sea efectiva y porqué no, medicina para nuestra autoestima y bienestar.

 

GLORIA VALLE 

Coach experta en pacientes con enfermedades crónicas y familiares

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