Hace muchos años no era consciente de las veces que decía en voz alta y más aún en mi interior: “no quiero tener tantas enfermedades”, “no puedo vivir con este dolor crónico”, “no voy a poder tener una vida normal por culpa de la enfermedad”, “no puedo quedar con mis amigos porque sus planes no me van bien para mi enfermedad”, “tengo que dormir mucho para cuidar mi enfermedad y no faltar al trabajo”…

Mis pensamientos giraban sobre la palabra enfermedad y todo lo que esa palabra significaba (mis creencias) para mí: sufrimiento, miedo, tristeza, rabia, soledad, ansiedad, culpa, victimismo…

No quería lo que no paraba de darme a través de esas palabras.

“¿Por qué dices paciente y no enfermo?”, es una pregunta que me hacen muy a menudo mis clientes y también quienes me seguís en el blog o redes sociales.

Porque sentimos aquello que nos decimos/dicen – creemos. 

Las palabras “llegan al alma” y nos alivian o nos hacen sufrir, según las “sentimos” y gestionamos las emociones que nos producen.

 

Compruébalo con este sencillo y revelador ejercicio

 

Siente por unos segundos, cuando alguien te dice: “estás genial, nadie diría que eres un enfermo”; “eres muy pesado, siempre con tus dolores”; “eres  muy sensible, no se te puede decir nada”; “algo podrás hacer digo yo, es que eres muy pesimista”…

¿Afectan esas palabras a tu “sentir”, te despierta alguna emoción y sentimiento?

Estoy segura que sí, porque yo también lo vivo-siento, incluso, afecta a tu respiración y postura corporal, y te aseguro que a tu salud física – emocional – mental – energía (es nuestro bucle)

Ahora, siente el cambio, ve a algún momento en que te hayas dicho o te hayan dicho:  “cómo me alegra que hayas venido”, “eres un ejemplo a seguir”, “me gusta verte más animado/a”, “eres genial”, “eres muy valiente”, “yo no sé si sería tan fuerte como eres tu”… 

¿Sientes la diferencia?. Observa tu respiración, tu posición corporal desde la de la cara a la de tus hombros, pecho, abdomen, todo tu cuerpo, ¿ha cambiado?.

❓✍ Esta es la reflexión que me hice y el ejercicio que hoy comparto contigo:

¿Qué quiero decirme-sentirme para  vivir?

  • Paciencia  (nada que ver con la impaciencia que generan las citas médicas, el miedo a tratamientos nuevos, sentir ansiedad anticipando cómo estaré mañana…). 

Ahora ya sabes PARA QUÉ, cambié la palabra “enfermo”, por “paciente”. Para vivir desde: 

  • Mi Serenidad
  • Estar-Bien o BienEstar (equilibrio mente, emoción, cuerpo y energía)
  • El momento
  • El amor propio – autocuidarme
  • La coherencia
  • Pedir lo que necesito sin miedo

Fue un ejercicio mucho más extenso en palabras y más profundo en emociones y sentimientos para “sacar todo” y aprender nuevas creencias, palabras, pensamientos,  que me permitan hablarme desde donde necesito para ir, cada día, modelando mi cerebro y bajando los niveles de miedo y estrés al que le había sometido durante casi toda mi vida.

Sin duda, es algo que sigo haciendo, ser muy consciente de qué digo, cómo lo digo, cómo me hace sentir y buscar siempre que sea como necesito VIVIR: serena, paciente, en equilibrio, para mi bienestar y no a pesar de mi enfermedad.

¿Y tú? Eres consciente de cómo te hablas y cómo te afecta?

Haz este ejercicio y descúbrelo. Coge papel, boli y tomate tiempo para tí, es el primer paso del cambio que estás buscando. 

Me encantará saber si te ha sido de ayuda, tus conclusiones, o si tienes alguna dificultad para poder realizarlo.

Te leo y seguimos com-partiedo experiencias de vida!

PD: si aún no lo haces, puedes seguirme en redes sociales donde suelo publicar más contenido para vivir con la enfermedad como compañera de viaje.

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