Cuando nos diagnostican una enfermedad crónica, si tenemos una edad lo suficientemente consciente en la que ya hemos adquiridos una hábitos de vida, sentimos que perdemos el control de ésta, ese cambio de hábitos que tenemos que hacer para mejorar nuestra salud, es un cambio profundo: “desaprender lo aprendido”.

Por ejemplo, hemos estado meses o años, dedicados a aprender a comer de una determinada manera y unos determinados alimentos; hemos adquirido unos hábitos o rutinas de relaciones sociales (salidas, cenas, escapadas…); hemos aprendido a comunicarnos con los demás desde una salud total; hemos aprendido a conducir, a practicar algún deporte que nos ayudaba a liberar estrés…y de repente, de un día para otro, nos dicen que hemos de adquirir o modificar estos hábitos. Para nuestra salud, hemos de aprender a desaprender, hemos de ser pacientes

VIVIR SIENDO PACIENTE

Ese es quizá el mayor hábito que hemos de adquirir, la paciencia, la condición de ser paciente, de respetar nuestros límites, nuestros tiempos…

Para ello primero hemos de conocerlos. ¿Sabes cuales son los tuyos?

Todos identificamos rápidamente aquello que perjudica nuestra salud física cuando hablamos de alimentación, ejercicios, climatología… Relacionamos fácilmente causa-efecto de tomar una copa de alcohol, o una comida picante, o pasar un clima más frio, o nadar unos largos de más…

Pero cuando hablamos de cómo nuestros pensamientos y emociones afectan a nuestra salud, ahí, todos nos perdemos, nos sentimos confundidos o incrédulos ante ello. Y es muy fácil, se trata de conocer cómo funciona, en este caso aprender, para después ver si está siendo nocivo para mí salud, y si es así, cambiar la forma de actuar (desaprender lo aprendido para aprender una nueva forma).

Tan fácil como saber que:                                                            

  • Todo lo que pienso genera en mí una emoción
  • Toda emoción genera en mí un sentimiento
  • Todo sentimiento me hace actuar de una manera u otra
  • Si siempre actuo igual, por repetición crearé un hábito
  • Toda acción-hábito, tiene un resultado
  • Si el resultado hace que mi salud se resienta…algo no está funcionando, revisa lo, y cámbialo.

 

Te pongo un ejemplo mío:

  • Pensamiento “si no preparo la ponencia una vez más no saldrá perfecta”
  • Emoción “miedo” al fracaso (y “si fracaso decepcionaré a todos y puedo quedarme sin trabajo…diálogo interno nocivo).
  • Sentimiento “culpa” por no trabajarlo al máximo
  • Siempre actuaba igual…convertí en hábito en mi trabajo ser perfecta y dar el máximo
  • Resultado negativo, mi crohn, mi fibromialgia…acababan GRITANDOME “todo te salió perfecto y diste el máximo para ti, que resultó ser muchísimo más que eso para los demás…y ahora…¿??

 

Mi “juego”, “conducta” de exigente, perfeccionista, dar el máximo repercutían de forma directa y negativa en mi salud.

Tardé meses en entender que NECESIDAD había en mí para exigirme tanto (seguridad, reconocimiento, aceptación…) cuando lo descubrí, lo gestioné (cambió de creencias limitantes), lo cambié, y ahora sé que dando lo mejor de mí cada día, ya estoy dando la mayor perfección que puedo, soy justa conmigo, con mi salud, con mi trabajo, con mi familiar, con mis amigos, con mi entorno…EQUILIBRIO.

Este es un área de nuestra vida, el trabajo, pero la familia, los amigos, el ocio, …son otros aspectos de nuestra vida en los que también “jugamos”, o “actuamos” siendo el inicio de todo el pensamiento/creencia que nos decimos.

“Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras.

Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos.

Cuida tus actos, porque convertirán en tus hábitos.

Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino.” Gandhi

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