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Hoy te propongo una breve reflexión, ejercicio, que te ayudará a ir curando las heridas emocionales que la vida, y la enfermedad nos han ido dejando.

¿Te sientes feliz?

¿Vives con la libertad que deseas?¿sin sentirte juzgad@ por ni por nadie?

¿Te aceptas tal y como ERES TÚ?

Muy pocos pacientes o enfermos crónicos con los que trabajo me responden que sí. En realidad, personas que no tengan una enfermedad tampoco lo hacen.

¿Porqué? Sencillo, no vivimos en libertad desde el momento que dejamos que sean los pensamientos, creencias, juicios…de otros los que se instalen con tanta fuerza en nosotros que vivamos la vida que otros quieren que vivamos. («no se llora por tan poca cosa, tienes que ser fuerte, el trabajo es trabajo, la vida no es fácil, llegar tarde es de mala educación, lo bien hecho bien está, el que algo quiere algo le cuesta, no gastes por lo que pueda pasar mañana», …frases de padres que digo yo; «esto es crónico, esto es duro, te va a doler, no vas a volver a…, tendrás recaídas, busca grupos de apoyo porque te sentirás solo…» pildoritas médicas que me dieron a mi por ejemplo…y así cuantas más, de quienes, cuándo…?)

Piensa en qué te gustaría hacer y no haces, en tu día a día, aunque sean pequeñas cosas…¿lo tienes?

Ahora piensa con la mente, y siéntelo en tu cuerpo (emoción), qué has sentido (alegría, una sonrisa, un cosquilleo, bienestar…)

¿Porqué no lo haces?¿qué, quien dijo en algún momento de tu vida que eso no es correcto? Visualizalo, la persona, el momento, cómo te sentiste, desde cuando te acompaña esa «creencia limitante»…

Si ya lo tienes enhorabuena!!! Has hecho un gran trabajo, ahora queda liberarte de ello.

Tarea para la semana que viene, si quieres claro, solo déjame un comentario para saber que te gusta y tendrás cómo conseguirlo.