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Nací el 25 de Junio de 1976; creí re-nacer el 20 de Octubre del 2000, día en el que después de un año muy duro, dos meses de estar ingresada tras diagnosticarme la enfermedad de crohn (una enfermedad inflamatoria intestinal) y apostar por un tratamiento que entonces llegaba de EEUU, tuve fuerzas para abrir los ojos y hablar.

Sin embargo, hoy, tomo conciencia de que no sé cuando exactamente supe que ese día solo mi cuerpo y mi estado físico renacieron; una parte de mí se había quedado “atrás”, “muerta”, “descuidada”, “acallada”… Era tal el miedo a no poder volver a caminar, a no controlar mi cuerpo, a no volver a comer…que cuando desperté en esa habitación de hospital y sentí que mi intestino no ardía ni se desgarraba, pensé “estoy curada, ya pasó lo peor”.

LA IMPORTANCIA DE LOS PENSAMIENTOS

Por supuesto así fue, no volví a tener un brote tan grave nunca, aunque como todos los que tengáis crohn o colitis ulcerosa sabéis que tenemos sintomatología o recaídas más o menos periódicas y más o menos graves. Sin embargo, en estos casi diecisiete años, ese pensamiento “estoy curada, ya pasó lo peor” se fue transformando en “que no me vuelva a pasar, aunque sé que si pasa podré superarlo de nuevo, pero cada brote es mermarme un poco más …”.

¿Qué pasaba?¿Qué hizo que en lugar de sentirme RE-NACIDA y curada, fuese cada vez sintiendo más miedo a estar cerca de una recaída y tener ese miedo al dolor y a todo lo que conlleva un brote?

Lo aprendí a través de formación como Coach y Experta en Inteligencia Emocional. Había entendido que tenía una enfermedad, pero no lo había aceptado e integrado de forma plena, no lo había hecho desde el punto de vista emocional.

¿Qué significa esto?

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL, la herramienta que me ayudó a VIVIR con CROHN de forma plena y segura

Ese día en el hospital sucedió esto…

Sensación: “no me arde ni se desgarra el intestino”, estaba atenta a mi cuerpo únicamente.
Pensamiento: “estoy curada, ya pasó”, como respuesta a esa sensación
Emoción: “alegría” ese pensamiento MIO, generó todas esas emociones en mí.
Sentimiento: “felicidad, paz, tranquilidad, optimismo…”
Actitud: Optimista,
Acción: comencé a caminar, a comer lo que me iban dando…y pregunté, pregunté mucho a los médicos sobre qué podría hacer para sentirme así siempre y no recaer.

La respuesta de ellos fueron:

– “Cuídate mucho”
– “Estate atenta y a la mínima que notes ven de urgencias”
– “Toma la medicación siempre”
– “No fuerces la máquina”
– “No te queremos preocupar, pero antes o después tendrás recaídas”…

Como os dije, una de mis acciones fue preguntar…las respuestas que obtuve, todas ellas, generaron en mí una serie de hábitos:

– Observar la más mínima anomalía en mí cuerpo y estado fisiológico y dar por hecho que todo podía tener que ver con el Crohn. Entraba en el médico que fuera (ginecólogo, dermatólogo, traumatólogo…) y lo primero que les decía “tengo la enfermedad de crohn).
– Dejé de hacer deporte porque pensaba que me agotaría más y que podría hacer que el intestino volviera a abrirse
– Dejé de relacionarme tanto socialmente y de hacer viajes al extranjero, por miedo a que la recaída me pillara lejos de casa y de mi hospital.
– …

Hice todo lo contrario a lo que hago desde hace unos años.

MODIFICANDO PENSAMIENTOS PARA VIVIR CON CROHN, NO SOBREVIVIR

PENSAMIENTO + EMOCION =SENTIMIENTO, el sentimiento nos lleva a la acción, la acción repetida en el tiempo se convierte en un hábito, y este, va forjando nuestro carácter y nuestro destino.

Mis pensamientos de “¿cuándo será la siguiente recaída?, ¿será esto un brote?, ¿esta mancha será por la medicación…? Me llevaban al miedo (emoción que me paralizaba y no me dejaba hacer mi vida con normalidad) sintiéndome cada vez más asustada, incomprendida y sola… lo que me llevaba a quedarme más en casa, a trabajar pensando en descansar el fin de semana para no caer enferma por salir y tomar algo (como si el exceso de trabajo no fuera a aliviarse y mejorar mi salud por salir a una terraza y tomar un trina…) y eso me iba llevando a donde jamás hubiera pensado estar.

Con este post quiero ayudaros a entender la importancia que tiene todo lo que pensamos, sean pensamientos nuestros o de otros que hacemos nuestros (en este caso del equipo médico).

Los pensamientos negativos, nos limitan a todos, personas sanas y enfermas.
Si bien es cierto, un enfermo crónico, como un enfermo de crohn o de colitis ulcerosa, tenemos físicamente síntomas reales que nos hacen estar más o menos alerta. Pero una cosa es vivir ocupado de algo, y otra muy distinta PRE-OCUPADO.

“Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontar ese sufrimiento” _ Victor Frankl