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¿Curioso no? En mí está muy anclada esa frase “lloro de alegría, porque me he emocionado”…pero detrás de eso hay tanto…si leis el artículo que escribí hace unos días sobre las emociones, su importancia (el miedo, la alegría, la tristeza, el enfado…), no hay una única emoción, en ocasiones son una secuencia de ellas en el tiempo, a veces se agolpan, sin ser capaces de diferenciar una de otra, somos una tormenta de emociones.
A la pregunta de “¿por qué lloras si es una buena noticia?” Mi respuesta de “porque me he emocionado” dice en cuatro palabras mucho más…detrás de esa emoción hay muchas que antes han aparecido.
Mis lágrimas de ayer fueron de emoción sí, la que sentí al recibir una gran noticia, una de las más alegres que podría recibir este año, y de una de las personas que más quiero, aprecio y admiro en mi vida.
Esas lágrimas de emoción, eran las que en su día, al no tener esa noticia, si no la contraria, había contenido para acompañarles en la entereza de continuar adelante y confiar, esperar, rezar, … y unos meses después, llegó, el momento, la gran noticia, y ante ella el desbordar de mis lágrimas que liberaban esas emociones contenidas anteriormente (miedo, pena, enfado por no comprender…) y mágicamente se transforman en la alegría de que todo es posible y esa luz de esperanza nos inunda y hace que nos fundamos en ese abrazo que dijo todas las palabras que necesitamos decir y escuchar.
La alegría, que brota en nosotros de forma espontánea, o en forma de lágrimas cuando es fruto de otras emociones contenidas, sea como sea, siempre es bienvenida y quiero compartirla hoy y seguir com-partiendo con vosotros y que nos acompañe la semana que iniciamos hoy.

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