loader image

¿Qué tres deseos me pedirías si fuera el genio de la lámpara? Y si no hubiera un límite de deseos… ¿Cuántos deseos pedirías? Piénsalo, piensa en todos esos deseos que tienes guardados en alguna parte de ti y que están deseando verse cumplidos. Fíjate en los tres primeros que salen y sigue observando cuáles salen después y también date cuenta de en qué punto, de repente, ya parece que no hay más deseos.

¿Seguro? ¿No será que hay una pared que no te deja ver, oír, escuchar, sentir tus deseos? Yo no merezco, yo no puedo, yo debo de, yo tengo que… ¿Y esa pared? ¿Quién la puso ahí? ¿Cómo es que no te habías dado cuenta de que estaba? ¿De verdad quieres permitir que esa pared no te deje ver, oír y sentir tus deseos?.
No pretendo ser la gran salvadora del mundo, sólo quiero que puedas darte cuenta de que la vida pueden ser todos esos deseos detrás de la pared. Sólo pretendo que recuerdes que puedes soñar, que sueñes y que hagas tus sueños realidad.

Estamos muy acostumbrados a justificar nuestras acciones, a razonar cada paso que damos, a hablar del otro haciendo juicios, a culpar a los demás, o a la vida, o a Dios de lo que nos ocurre. Te voy a decir quién es el responsable de todo lo que te ocurre, es muy sencillo, ¿quieres verlo? Simplemente ponte delante de un espejo y ahí lo tienes, el artífice de tu vida. ¿Cuándo dejaste de creer en ti?.

Cuando me pidieron que escribiera algo relacionado con la Bioneuroemoción se me agolparon multitud de ideas, estaría días hablando de la bio. ¿Y qué es la Bioneuroemoción? Seguro que hay una definición muy bonita en algún sitio pero voy a ponerlo muy sencillo, es una manera de vivir. Es volver a recuperar tus sueños e incluso es vivir tus sueños.

Cuando yo hace unos cuántos años empecé a vivir con ella entendí que tenía en mí el poder para quitar esa pared, para soñar, para ser, para creer. Dejé de enfadarme con el otro, empecé a conocerme a mí, mi sombra. Descubrí que podía elegir la manera de percibir las situaciones que la vida me ponía delante y aún más, podía aprender de ellas para evolucionar y seguir caminando.

Cuando salí del victimismo, del otro tiene la culpa, de mis justificaciones se abrió ante mí un camino que antes no veía, pero ahora sé que siempre estuvo ahí.

¿Qué hay que hacer para empezar ese camino? Lo primero es conocernos, sabiendo que todo lo que hay en nuestra vida habla de nosotros. Sabiendo que vivimos un sueño en el que todo es mentira o en el que todo es verdad. Es entender que lo que el otro me hace sentir tiene que ver conmigo. Es comprender que todos somos uno y estamos entrelazados. Y que en nuestro camino encontramos aquello que resuena con nosotros y de lo que tenemos que aprender.

Mis bisabuelos, mis abuelos, mis padres, han vivido su vida de una forma determinada, han aprendido, han caído, se han levantado y me han transmitido ese camino, pero eso no implica que sea el único camino. Ya es hora de trascender esa información y de por fin poder ser nosotros y elegir si realmente queremos ese camino o si nos gusta otro, sin culpas, sin paredes, sin lamentos, con armonía.

Ese camino sólo puedes hacerlo tú. Por fin darte cuenta de que eres libre, de que eres tú, de que puedes, de que mereces, de que quieres….
Pide un deseo y…….. ¡SOPLA!

Inés Prieto.