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Siempre solemos decirnos (al menos yo lo hacía), “esto no va a poder conmigo”, “lo he superado”, “soy capaz de todo”…para poco después pensar “no puedo vivir así”, “quiero liberarme de este mal estar”, “quiero tener la vida de antes”…

Incoherente, ahora me quiero y soy un@ super héroe y dos días o semanas o meses…ya no. ¿Qué ocurre? ¿De qué depende entonces?

Se trata más bien de sentir, de empezar a tomar conciencia de lo que pasa dentro de mí en esas situaciones, conflictos, problemas…

¿Alguna vez te has parado a observar tus pensamientos? ¿Las palabras que te dices? Solamente a observar, sin juzgarlos o guardarlos o esconderlos o decir… ya lo pensaré más tarde.

Cuando empezamos a ser observadores de esos pensamientos descubrimos mucho de nosotros mismos, empezamos a conocernos, a saber realmente lo que hay en nuestro interior y empezamos a ser conscientes de nuestra verdadera historia, de quién soy, como estoy, que siento, que quiero, qué acepto y qué no…

Os propongo un ejercicio sencillo que requiere sólo de atención.

Cuando estés en una situación de “recaída emocional” y/o física por la enfermedad (suelen estar unidas si aún no hemos aceptado la enfermedad, DE VERDAD) hazte un favor y para.

Detente para escuchar tus pensamientos, saldrá uno primero, muy superficial, no te quedes ahí. Saldrá después otro, y… ponte a prueba, más profundamente hay otro y quizá otro después. El primer paso es ser consciente de ellos, cuanto más profundo sea, más dirá de ti.

¿Qué hacemos ahora con esos pensamientos? Ahora es cuando nos centramos en lo que sentimos. ¿Qué sentimiento te produce tener esos pensamientos? Quizá enfado, o angustia, o cansancio o agobio, o pena o rechazo. Y mira donde de tu cuerpo sientes eso, que parte de ti se vuelve más pesada con esos pensamientos.

Ya sólo falta que te des cuenta de cuál es tu necesidad en esa situación, quizá protección, valor, reconocimiento, comprensión, seguridad…. Y cuando lo tienes ya podemos empezar a caminar.

Ahora se trata de entender y comprender que eso que me falta se lo estoy pidiendo a alguien que es externo a mí, creo que mi seguridad me la tiene que dar un trabajo y un sueldo, que mi protección me la aporta mi marido o mi padre, que mi valor depende de lo que los demás me digan, que mi salud depende de los médicos y los tratamientos y solo de ellos…Sin embargo a veces, cuando estas personas (familia, amigos, médicos…) me hablan, dicen…tampoco me basta, no hacen que me sienta bien, porque a las horas, los días…esos pensamientos y emociones anteriores vuelven a mí …¿entonces?

¿Y si todo dependiera de ti? Sería todo más fácil, ¿verdad? ¿Qué pasaría si recuperaras tu poder?  Para ello,  permite que ese resentir, contra quien te tiene que aportar esa necesidad y no te la aporta, salga con una frase. Sentirás que de repente algo ha cambiado, algo se ha liberado.

Y si te permites echar un vistazo a tu vida… te darás cuenta de que hay muchas situaciones similares que de repente también se han liberado. ¿Qué crees TÚ y solo TÚ, (es decir, obvia voces de creencias de otros) que pasaría si ahora esa situación te la imaginas con todo tu poder recuperado? Prueba, déjate maravillar por este nuevo camino, experimenta y siente….