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Existen estudios neurocientíficos que muestran la importancia que las palabras que nos decimos o dicen tienen sobre nuestra forma de vivir la vida, y por tanto sobre nuestra salud emocional y física. “La ciencia del lenguaje positivo”,  de Luis Castellanos, recoge ejemplos de ello.

Desde que nacemos oímos frases como: “que niñ@ más list@”, “pero que niñ@ más travies@”, …vamos creciendo y escuchamos “eres muy exigente”, “te gusta controlar todo”, “eres un desastre”, “no seas tan impuntual”, “eres incapaz de hacer nada bien”, “a ver si maduras” …

Ahí están:

“list@”, “travies@”, “exigente”, ”contralador@”, “perfeccionista”, “desastre”, “impuntual”, “incapaz”…y tantas otras etiquetas que nos ponen familiares, amigos, compañeros de trabajo, jefes, parejas y llegado el momento para algunos el sector sanitario “enfermo crónico” o “paciente crónico”.

¿Qué es una etiqueta?

“Etiqueta es una norma de conducta que imita las expectativas para el comportamiento social de acuerdo con las normas convencionales dentro de una sociedad, la clase social o grupo” según la wikipedia
es.wikipedia.org/wiki/Etiqueta_(c%C3%B3digo)

Ojo a la palabra “expectativas” de una sociedad, clase social o grupo…Cubrir las ambiciones, esperanzas, necesidades, deseos…DE LOS DEMÁS.

Piensa situaciones en las que hayas vivido esa tensión o presión…

¿Qué palabras se te vienen a la mente?

¿Son tuyas o de otros?

¿Y esas palabras de otros, que te hacen sentir en tu cuerpo?

Si lo que te hacen sentir es bien, sano, pleno, LIBRE, fenomenal.

Si no te gusta lo que sientes, como repercute en tu estado emocional y en tu salud, entonces, enhorabuena, has descubierto que palabras no quieres vivir. Ahora toca “despegarlas”, aprender a cambiarlas por las que sí quieres vivir, por elección propia, por tu deseo, para tus necesidades.

Es lo bueno de las etiquetas, se ponen y se quitan. Aunque no nos engañemos, si desde años llevas diciéndote-escuchando “exigente” y eso te genera estrés para conseguir que todo esté “perfecto”, y ese estrés deteriora tu salud, incluso hasta poder llegar a causarte una enfermedad…no se despega de un día para otro, lleva su tiempo y trabajo, pero SÍ: se consigue liberarte de aquellas etiquetas que te pesan, que arrastras y te hacen llegar a perder la salud.