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¿Sabías que la lectura es un hábito de lo más saludable para nuestra mente?
Tengamos la edad que tengamos, la lectura siempre nos aporta un desarrollo emocional e intelectual.
Yo he recuperado ese hábito desde hace unos años, lo había perdido por la vorágine del día a día, el trabajo, la casa, la compra…llegaba agotada a casa y me ponía a pensar en qué tenía que hacer el día siguiente, sin darme un respiro… me metía en la cama agotada y bajaba la persiana para que no entrara luz, cerraba la puerta para que no se oyera ruido, apagaba la luz de la mesilla dispuesta a caer de puro agotamiento… sin embargo, no conseguía dormir, porque mi mente no desconectaba. No encontraba el interruptor que le dijera “off”, hasta mañana, por hoy ya se acabó”…
Hasta que una persona, que para mi sorpresa ha leído más de 360 libros sobre todo estilo de literatura, me recomendó leer como última acción del día, para ayudarme a desconectar.
He de reconocer que al principio me costaba, lo veía como una obligación en lugar de como un disfrute. Sólo cuando encontré un libro que me atrapó y me enganchó, comencé a disfrutar, y entonces mi mente desconectaba de mí, se adentraba en los paisajes, países, vidas, sentimientos y emociones de los personajes del libro. Mis problemas desaparecían, porque me adentraba en la vida de otros, empatizaba con ellos. En ocasiones demasiado, hasta el punto que dejé un libro sin leer, porque la vida de la protagonista me atormentaba y me impedía disfrutar.
Yo leo para disfrutar, y disfruto leyendo historias de emociones “positivas” (ninguna emoción es mala, o negativa, puesto que todas nos dan un “para qué”; pero por ejemplo, el miedo como emoción sobrevenida por la violencia, es algo que mi mente sufre, y rechazo; sin embargo, el miedo sobrevenido por el qué pasará, aparecerá o no…me anima a querer saber más).
Hay un estudio, http://elpais.com/elpais/2016/07/18/ciencia/1468850653_180510.html, que detalla desde el punto de vista científico, la importancia que la lectura tiene en el desarrollo de la inteligencia emocional y de las relaciones sociales.
¿Quién en algún momento de su vida no ha querido ser Campanilla, o Peter Pan?; ¿quién no Alicia en El País de Las Maravillas o el sombrerero; Sherlock Holmes o su querido Watson; Harry Potter; Julián Carax…?


Sumergirnos en mundos de fantasía antes de conciliar el sueño, para soñar que somos ellos…

 

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