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Qué afortunados somos de tener un vocabulario tan amplio que nos posibilita encontrar la palabra con la que más nos identificamos y además que nos permite CREAR un CAMBIO en nuestra forma de percibir la vida y a nosotros mismos.

Esto me sucede día a día desde que comencé a formarme y trabajar como Coach hace ya tres años, pero tomo mayor conciencia de ello y empiezo a ponerlo en práctica desde mi formación en PNL (Programación Neurolingüística) y nuevamente todo ese cambio que aplico en mi día a día, a nivel personal y profesional, com-partiendo lo con todo mi entorno, transforma todo.

Hoy quiero compartir con todos vosotros algo que llamó mi atención y me hizo sentir un gran escalofrío por mi cuerpo, ese escalofrío que en mí fue la emoción de la sorpresa que sobrevino al pensamiento:  “¡Madre mía! Si esa soy yo! He venido reconociéndome en esa palabra y nunca presté atención a esta otra…!!”

La enferma que YA tenía paciencia, y no se llama nunca paciente

Hace dieciocho años me diagnosticaron la enfermedad de crohn (mi primera enfermedad crónica) y tal cual me diagnosticaron-etiquetaron con esas dos palabras, así las interioricé en mí. Palabras que veo escritas mensualmente en mis revisiones médicas, o escucho de boca de mis distintos especialistas (cómo para no interiorizarlas).

Sin embargo, realizando algo tan bonito como pedir feedback sobre mis nuevas tarjetas de visita, en las que hasta ahora me presentaba como “Coach de enfermos crónicos” (cuatro palabras con las que me identificaba creía que de forma positiva, serena, y aceptadísima), amig@s, compañer@s, … me sugirieron que las palabras “enfermos” y “crónicos” a ellos les sugería o hacía sentir y cito literalmente “no me gusta leer en una tarjeta enfermedad y crónico”; “no transmites ahí el trabajo que haces con estas personas, que es proporcionarles que se puede vivir con la calidad de vida que tú vives”; “me gusta la imagen pero no la palabra enfermedad…”

Vaya, a la gente, en general, no nos gusta escuchar palabras que “pesan”, nos  gustan las palabras que transmiten alegría, positividad, optimismo, empoderamiento, superación…es cierto!

Ahí comenzó mi ejercicio interior, de buscar dentro de mí el porqué yo me sentía “neutra” ante ambas palabras, es más, me sentía genial con esa tarjeta de visita porque tengo enfermedades crónicas, y VIVO la vida ahora con la paz, serenidad e ilusión que cualquiera…

¿Entonces?…continué con mi ejercicio y llegué a ello, “ahora” ahí estaba la clave, en el momento en que se producía esa escritura y lectura por mi parte de ambas palabras “enfermedad” y “crónico” y no sentía miedo, rabia, tristeza…solo la ilusión de estar trabajando con personas que “ahora” no están en ese momento en el que estoy yo: PAZ

Ahí lo tenemos…dejé de ser enferma hace ya muchos años, “ahora soy paciente”.

¿Qué bonito verdad?

La metamorfosis a través de una palabra

Paciente, según la RAE es el adjetivo de paciencia, y esta tiene las siguientes acepciones:

  1. Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse.
  2. Capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.
  3. Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho.

Curiosamente de las tres estoy plenamente identificada “HOY, AHORA” con las dos primeras, y trabajando en conseguir la tercera (soy aún pelín im-paciente ante situaciones venideras que me entusiasman, un vertiguillo me recorre de arriba abajo, jaja…trabajando en ello estoy).

Antes sí era im-paciente, constantemente, en todas las áreas de mi vida, con todo mi entorno, desde que me levantaba si soy sincera “lo que tarda en llegar el agua caliente a la ducha”, “cómo puede tardar tanto el ascensor” “cómo puede ir tan mal el transporte público”…todo en mí era la im-paciencia, la exigencia, el control, la gestión eficaz del tiempo…

Sí! El tiempo, nuestro Dios “Chronos”.

Crónico, según la RAE tiene multitud de usos según sea en unos contextos u otros (desde el literario, periodístico…hasta el sanitario), eso sí, todos coinciden en algo, y es que están relacionados directamente con el tiempo, el momento en el que algo sucede o perdura…

Por tanto “ahora” dejo de hablar de mí misma como “enferma” para pasar a llamarme “paciente crónica”, porque soy consciente de que mi estado ideal, en el que mejor vivo y quiero vivir es el de la paciente, y quiero hacerlo ahora y siempre (crónico).

Ser paciente es cuestión de tiempo…el necesario para cada uno, y si quieres, puedes!!

Porque tú decides cómo quieres vivir tu vida, empieza por encontrar, sentir y definirte con aquellas palabras que te hagan sentirte bien cada día!!